En su definición más restrictiva,
esta es la música religiosa que surgió en los Estados
Unidos de las iglesias afroamericanas en los años 1830.
Más generalmente, en la actualidad suele incluirse también la música
religiosa compuesta y cantada por cantantes cristianos
sureños, independientemente de su raza.
La música Gospel, a diferencia de los himnos cristianos,
son de carácter ligero, en cuanto a música. A esta forma
de cantar se le denominó así, ya que era un canto
evangélico, para invitar a las personas a volverse hacia
Dios. De ahí el mensaje de sus letras, que vienen a
reflejar una vida cristiana y entregada al Señor.
A pesar de la fuerte división entre
blancos y negros habida en EE.UU. a lo largo de más de
dos
siglos, esta música ha logrado mantener un alto grado
de unidad, tanto en la inspiración de las composiciones,
como en sus interpretaciones, y aun cuando provengan de
tradiciones diferentes, cantan mutuamente las canciones
de una u otra denominación, partiendo todos ellos de los
himnos metodistas como fuente de inspiración para sus
composiciones, principalmente.
En ambas tradiciones, algunos intérpretes, como Mahalia
Jackson o Aretha Franklin, han actuado principalmente en contextos
religiosos, mientras que otros, como el Golden Gate
Quartet, Timothy Wright o Clara Ward, lo han hecho en
otros lugares.
En definitiva, para
algunos esta música es toda una experiencia religiosa, y
para otros una fiesta de voz y sonido. Pero en los
conciertos de Gospel, todos, absolutamente todos,
cantantes y público, comparten algo más que un espacio
escénico para entrar en toda
una emotiva experiencia que va más allá del simple
espectáculo.
El
Gospel puede ser cantado hoy en el idioma musical de
cualquier cultura porque, necesariamente, esta música ya
pertenece a todos. Aunque sus ritmos provienen de África
y de la esclavitud negra, sin duda alguna han llegado y
calado hondo en nuestra generación.
Nosotros hemos interpretado esta música en los más
insospechados lugares. Lo hemos hecho en iglesias
católicas y evangélicas, en Auditorios de Cultura,
Teatros, Salones de Baile, en plena calle, y hasta en un
Centro Penitenciario y en unas ruinas
medievales en la cima de una montaña. En todos estos
lugares hemos tenido una magnífica acogida, y nuestras
interpretaciones han sido recibidas con verdadero entusiasmo.